Con invitados especiales, estrenos y nuevas versiones de sus temas clásicos, Kerigma celebró 40 años de historia en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, con un concierto lleno y el cariño de varias generaciones de un público que los recuerda como si fuera la primera vez.
El grupo retomó las canciones de la ópera rock Hamlet, montada en los ochenta y que no habían tocado en un concierto desde 2015, cuando se presentaron en el Teatro Blanquita, lo que supuso un reencuentro con su público y los escenarios.
Kerigma comenzó a tocar en 1983 en el entonces Distrito Federal y evocarla nos lleva a un contexto muy distinto al de hoy: pocos espacios para presentarse en vivo, compañías discográficas que no se atrevían a apostar por el rock en español y una muy limitada variedad de medios de información interesados en la producción nacional, eran los rasgos de aquellos momentos. Pero Kerigma y toda una generación de bandas siguieron adelante.
Luego de tres piezas progresivas, la radio sonó en la pantalla del Teatro de la Ciudad y los locutores anunciaron las rolas de Siguiendo la Línea: Sin rumbo, que se había quedado en el recuerdo de la primera grabación del grupo sonó con un aire nostálgico y ochentero.
Mi espera, una canción que precisamente esperó por muchos años para sonar de nuevo, alegró el corazón de muchos de los asistentes. Rodolfo Yáñez subió a echar el palomazo. Como parte de los festejos de estas cuatro décadas, Kerigma regresó a los estudios para dar nuevo aliento a canciones muy queridas. La primera de ellas fue Nena, con la presencia del yucateco Magadán, quien se lució en el escenario.
A fuerza de entrega y amor por la música, Kerigma formó parte de ese batallón de músicos que ayudó a cambiar el horizonte y que trae a la memoria historias como las de Rockotitlán, el Rock Stock y Rock 101. El repertorio indispensable del Esquizofrenia sonó enseguida.
Años de resistencia y de esa apertura que fue posible gracias al Rock En Tu Idioma. En ese tornado de recuerdos, el nombre de Kerigma es esencial, pues además de ser autores de dos de los más grandes clásicos del rock mexicano, Tres Lunares y No Me Hace Bien, su sonido ha influenciado a muchas generaciones de músicos.
Kerigma decidió volver sobre sus pasos y grabar nuevas versiones de ocho temas extraídos de Morir Imaginando, el álbum que en 1995 dejó una marca imborrable para toda una generación. Una a una, y acompañadas por colaboraciones de lujo, iremos conociendo las nuevas vestiduras de temas como Puro Azar, No Me Hace Bien y A quemarropa.
Esto sirvió de pretexto para que Alejando Azambuya, Pascual Reyes y Memo Méndez Guiu subieron a acompañar a Sergio Silva, Arturo Ramírez, Tony Méndez y Pancho Ruiz para tocar cada cual, una rola. Sergio y Pancho junior en guitarra y teclados enriquecieron el sonido del grupo.
Pero las sorpresas no terminaron ahí, más tarde nos sorprendieron con una versión de Bajo la Luna, la canción más aplaudida de Crista Galli, donde Tuck, bajista del grupo de Satélite, subió a echar el palomazo. El clímax del concierto llegó con la clásica Tres Lunares que dejó al público con ganas de seguir escuchando a Kerigma. Sergio se comprometió a que pronto habrá otra tocada, pues hay Kerigma para rato.