Después de meses casi ininterrumpidos entre conciertos, colaboraciones y grabaciones, llegó el momento de dar el paso que terminó por apuntalar la trayectoria de este power dúo español que parecía tocado por una gracia excepcional. No solo compusieron canciones memorables, también mostraron un dominio vocal e instrumental tan natural que su precisión rozó lo inverosímil. En este punto de su carrera, las hermanas Iñesta se consolidaron como las músicas que cualquier artista deseó tener a su lado.
Desde niñas, Teresa y Marina Iñesta crecieron con un privilegio poco común: un local de ensayo propio que sus padres pusieron a su disposición. Literalmente tocaron juntas toda la vida. Años después, esa constancia se transformó en una maquinaria exacta que despertó admiración sincera en cada escenario. Su mayor fortaleza fue el directo: Teresa en la batería, Marina en la guitarra, y ambas empastando las voces con una naturalidad que solo dos hermanas que cantaron juntas durante años pudieron alcanzar.
A principios de 2023 publicaron el disco que reveló plenamente su potencial tras un largo recorrido como grupo y su participación paralela en otros proyectos musicales. En ese trabajo confluyeron ideas acumuladas, energía contenida, una intensidad emocional marcada en las letras y una conexión inevitable con sus orígenes cántabros, elementos que finalmente encontraron la forma adecuada para cristalizar.
Temas como “Brillante”, “Barrio Somavilla” o “En todo momento” las colocaron como uno de los nombres del pop-rock en castellano a seguir de cerca y, al mismo tiempo, como una de las bandas femeninas más contundentes de los últimos años. La prensa española las definió como “nuestras Sleater-Kinney”, mientras el público confirmó esa percepción con una respuesta fervorosa concierto tras concierto.
En meses recientes participaron en grabaciones y presentaciones en vivo junto a artistas de registros diversos, entre ellos Xoel López, Jimena Amarillo, Cala Vento, Camellos, Shego, Amaral, Rufus T. Firefly y La M.O.D.A., ampliando su alcance sin diluir su identidad.
“201”, producido por Santi García en Ultramarinos Costa Brava, mantuvo la cotidianeidad de los textos que caracterizó su trabajo anterior, pero avanzó hacia un tono más urbano y menos nostálgico. El disco consolidó un estilo sustentado en la fusión precisa entre intensidad sonora y vocación melódica, confirmando que aquel impulso inicial no había sido una casualidad, sino el resultado de una trayectoria construida con rigor y convicción.