La Castañeda cierra y abre año en La Maraka tras su “electroshock” en el Auditorio Nacional

La Castañeda confirmó dos presentaciones en La Maraka, el 21 de noviembre y el 31 de enero, con repertorios diferentes, invitados y una puesta escénica íntima que celebra los 70 años del foro.

Tras su concierto en el Auditorio Nacional, la banda definió su etapa “Demolición” como un proceso de transformación creativa, regrabó La Misteriosa para una película y reafirmó su vínculo con el público a través de historias personales.

La agrupación calificó a La Maraka como su casa escénica, un lugar que los ha acompañado en cierres de año desde hace algunos años y donde se permite lo que en los grandes festivales no cabe: improvisar, experimentar y alargar los conciertos sin reloj.

Salvador Moreno recordó que la primera vez que tocaron ahí todavía lo hacían sobre la pista de baile de salsa. Desde entonces, dijo, el foro se volvió un espacio de comunión entre músicos y público.

El segundo punto que dominó la conversación fue la huella del Auditorio Nacional. Chava lo describió como “un electroshock al cuerpo de la banda”, una descarga de energía que no marcó un final, sino un renacimiento.

La Castañeda consideró esa noche como un parteaguas que los obligó a reordenar giras y a reconocer que la “Demolición” es, en realidad, una etapa de renovación. “El monstruo se sacudió y despertó”, expresó entre risas.

Tras ese impulso, la banda replanteó su calendario. Agendó Guadalajara para mediados de noviembre y el doblete de La Maraka: una fecha de cierre de ciclo y otra de apertura.

“Después del Auditorio nos relajamos, tocamos mejor, estamos disfrutando más. Es como haber llegado a la mayoría de edad”, afirmó Ozwaldo de León, guitarrista de la agrupación. El concierto mayor les dio visibilidad y, paradójicamente, les devolvió el gusto por el formato íntimo.

El concepto “Demolición” nació, explicaron, como diagnóstico simbólico. Así como el antiguo Hospital La Castañeda se derrumbó para fragmentarse en distintos espacios, la banda atraviesa un proceso similar: deconstruirse sin morir.

“Es un tratamiento interno, un cambio de piel”, explicó Moreno. Por eso, cada show se adapta a la energía del momento: personajes, secuencias, apariciones escénicas y canciones que responden a historias enviadas por los fans.

El 21 de noviembre presentarán una mezcla de clásicos del grupo y temas que los seguidores consideran personales. “Hay rolas que acompañan nacimientos, duelos o viajes; forman parte de la vida cotidiana de la gente”, dijo Omar de León, tecladista de la banda. En cambio, el 31 de enero tocarán un repertorio distinto, con rescates del archivo y posibles rarezas. Fausto, banda que definieron como “emergente, pero con oficio”, abrirá la primera fecha.

Durante la conferencia, la agrupación adelantó que La Misteriosa fue regrabada en su versión actual, titulada Mister Reloaded, para una película de terror en Nueva York. “Ya no la tocamos como en el disco. Decidimos dejar registro de cómo suena ahora”, detalló. El tema forma parte de las sesiones paralelas que cada integrante desarrolla en proyectos individuales, una práctica que consideran vital para renovar ideas.

Además, Salvador Moreno invitó al público a la feria Arte Capital, donde expondrá pinturas de su nueva etapa plástica, mientras Omar y Oz continuarán colaborando con músicos jóvenes. “Es nuestra válvula de escape”, dijeron, “y nos permite volver con energía al ensayo”. Coincidieron en que esa rotación mantiene a la Castañeda viva y en constante mutación, como el manicomio que les dio nombre.

Al final, los músicos reiteraron que no se despiden. “La nave sigue navegando, sólo cambia de puerto”, dijo García. Y aunque no descartaron otro Auditorio Nacional, reconocieron que su mayor placer es tocar sin pantallas ni protocolos: “Aquí, en La Maraca, podemos volver a mirarnos con la gente. Es tocar cara a cara, sin artificios, y eso nos recuerda por qué seguimos aquí”.

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