Desde el extremo noroeste del país, Ramona ha trazado una ruta que conecta paisajes desérticos, urbes vibrantes y escenarios donde la música se convierte en un puente cultural. Su nueva gira, inspirada en el álbum Portales, comenzó el 26 de abril en Tijuana con un concierto junto a Daniel, Me Estás Matando, y ha crecido hasta convertirse en un mapa vivo que une México, Estados Unidos y, próximamente, Sudamérica.
La fecha más cercana en el calendario es el 15 de agosto en el Foro La Paz de la Ciudad de México, un recinto que promete ser epicentro de la experiencia sensorial que propone la banda. Allí, Jesús, Omar, Edgar, Luis, Dalia y Eli desplegarán un repertorio donde conviven el romanticismo de la canción mexicana, la energía del psych-rock setentero y el refinamiento del pop barroco latinoamericano.
El itinerario mexicano incluye paradas en Tijuana, Valle de Guadalupe, Mexicali, Guadalajara, León, Pachuca, Coacalco, Oaxaca y Puebla. Cada ciudad será una estación distinta de un mismo viaje: abrir portales a través de canciones que combinan la confesión íntima con una estética sonora meticulosamente cuidada.
Pero la ruta no se detiene en el territorio nacional. La primera etapa internacional de la gira llevó a Ramona a ciudades clave de Estados Unidos como Phoenix, Austin, Brooklyn, Chicago y Los Ángeles, consolidando su presencia en la escena alternativa y sumando públicos que descubren en su propuesta un cruce genuino de identidades musicales. El siguiente destino está al sur: la región Andina de Sudamérica, donde planean presentar Portales a finales de este año.
El disco que da nombre a la gira es más que un conjunto de canciones; es una exploración conceptual hacia lo desconocido, un tránsito por paisajes místicos que invitan a cuestionar y a sentir. Temas como “Un Hombre Invisible”, inspirada en las Odas Elementales de Pablo Neruda, o “Tormenta”, colaboración con la cantante Jensine Benitez, son piezas clave en el repertorio en vivo. “Habitación”, una balada dedicada al hermano fallecido del vocalista, aporta una capa emocional profunda que transforma el escenario en un espacio de memoria y catarsis.
La portada, obra de Eugeni Toroide, funciona como símbolo tangible de esta travesía. En cada concierto, la banda busca que esa imagen cobre vida, envolviendo al público en un abrazo cósmico que atraviesa lo personal y lo colectivo. Así, Portales no solo es un disco, sino una experiencia que viaja, se transforma y se comparte.
Con cada presentación, Ramona refuerza su lugar en la vanguardia musical latinoamericana, llevando la fuerza creativa de la frontera a nuevas latitudes. El Foro La Paz será la siguiente puerta abierta: detrás de ella, un universo listo para ser cruzado.