‘Hola y adiós’: La nostalgia del último vals de Joaquín Sabina

Manuel Sebreros | @sebreros

Dijo “hola y adiós” y, efectivamente, el portazo sonó como un signo de interrogación, si esa noche del miércoles 12 de febrero habrá sido la última vez que la Comunidad Sabinera haya podido cantar, llorar, amar y disfrutar a Joaquín Sabina sobre un escenario en México.
La noche era más que especial, no solo era la cita para despedir a unos de los grandes maestros de la música y la poesía, sino porque también fue la oportunidad de cantarle las Mañanitas a Joaquín en su cumpleaños 50 y 26.
Su voz, que nunca estuvo a la par de los grandes cantantes (reconocido por él mismo), ha sufrido la consecuencia del paso de los años, de las décadas, los excesos, los amoríos, los viajes, y las desventuras como el ictus y la caída del escenario hace cinco años.
Por eso Joaquín Sabina tomó la decisión de que esta gira fuera su Último Vals, un réquiem, de esos que nunca le han gustado, para su carrera como cantante.
Aunque lo niegue todo, incluso la verdad, las letras de Sabina, ese que canta, nos han acompañado por generaciones, han estado ahí como dos peces de hielo en un whisky on the rocks para los momentos felices, pero también taladrando el corazón para cuando haya que llorar cuando no quedan islas para naufragar.
La presentación en el Auditorio Nacional fue una ruleta rusa de emociones, desde las primeras canciones se advertía que caerían las Lágrimas de Mármol, pero luego una larga lista de Más de Cien Mentiras nos recordó que todo vale la pena.
El amor no podía faltar, eso fue aprovechado por quienes pudieron decirle a su pareja que se morirían con ella o él si se matan y se matarían con ella o él si se mueren.
Sin Joaquín dando conciertos, ¿quién nos va a recordar que nos robaron el mes de abril?, ¿quién nos cantará La Canción Más Hermosa del Mundo? ¿Quién le pagará los 100 tragos a nuestra Magdalena?
Ay, Joaquín, Tan Joven y tan Viejo decides retirarte a la tranquilidad del número 7 de la Calle Melancolía, a pasar las Noches no de boda, pero sí de paz, en donde te darán las 10 y las 11, las 12 y la 1, las 2 y las 3 entre tus letras.
Y sin embargo… los buenos borrachos te seguiremos esperando y que esta despedida sea solo una mentira piadosa.

 

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