Hace 20 años: Maná y Jaguares se reúnen en el Estadio Azteca para apoyar a Chiapas

El 3 de marzo de 2001, el Estadio Azteca fue escenario de uno de los conciertos más recordados del rock mexicano. Las agrupaciones Maná y Jaguares ofrecieron un espectáculo de cinco horas como parte del concierto “Unidos por la Paz“, organizado por Televisa y TV Azteca con el fin de recaudar fondos para comunidades indígenas de Chiapas.

El concierto recaudó más de cinco millones de pesos que fueron distribuidos en partes iguales entre ambas bandas. Cada una destinará su parte a proyectos de educación, salud y vivienda, así como a la atención de desplazados en municipios como Chenalhó, donde más de 10 mil personas permanecen fuera de su lugar de origen.

La primera entrega fue hecha al grupo Maná en un restaurante de Guadalajara, en presencia de Rafael Bustillos y Alejandro Romero, productores del evento. La banda recibirá 2 millones 439 mil 416 pesos para canalizarlos a través de asociaciones que atienden zonas marginadas.

La entrega al grupo Jaguares está pendiente, ya que se encuentra en Los Ángeles, en plena grabación de su próximo disco. La organización del concierto fue liderada directamente por Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego, presidentes de las televisoras. Ambos declararon que el proyecto fue una iniciativa personal y sin participación del Gobierno.

En la conferencia previa al evento, Saúl Hernández, vocalista de Jaguares, afirmó que aceptaron porque no habría intervención de partidos ni intereses comerciales. Por su parte, Fher Olvera, de Maná, declaró que era necesario “rescatar 500 años de olvido a las comunidades indígenas”.

El concierto fue transmitido en vivo a más de 20 países. Comenzó con una ceremonia de purificación encabezada por un chamán. Jaguares inauguró el escenario con temas como “Antes de que nos olviden” y “Nubes”. Luego fue el turno de Maná con “Oye mi amor” y “Cuando los ángeles lloran”.

Ambos grupos alternaron dos bloques de presentaciones. Jaguares interpretó temas como “Afuera” y “La célula que explota”. Maná cerró con “Rayando el sol” y “Clavado en un bar”. El broche de oro fue una colaboración conjunta en “La negra Tomasa” y una versión de “Give peace a chance”, renombrada “Pedimos la paz”.

Esa presentación fue comparada con Live Aid por su dimensión y propósito social. Participaron 500 técnicos y se usaron 50 cámaras y dos helicópteros. El montaje incluyó un escenario giratorio y una orquesta sinfónica. Aunque se anunció que se grabaría un material conmemorativo, este nunca se publicó.

La reacción del público fue positiva, aunque algunos críticos señalaron una supuesta manipulación mediática. No obstante, el concierto dejó un precedente en la historia de la música mexicana por haber reunido a dos bandas emblemáticas que, durante los años noventa, fueron consideradas rivales.

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