Barcelona Ciudad Abierta

En 1983, el sello Wilde Records reunió a una docena de bandas de Barcelona en un disco recopilatorio que llevó el mismo nombre de su sencillo promocional. En la lista figuraron agrupaciones como Retrovisor, Elásticos, Melodrama, Relaciones Paralelas, SS-20 y Edison, entre otras.

El responsable del proyecto fue Patrick Jean Boissel, integrante en su momento de la banda punk Último Resorte, quien se reservó una de las dos caras del vinilo para su proyecto Patrik y la Marca Amarilla, que participó con la canción Il pleut sur Barcelona.

La otra cara quedó a cargo de Claustrofobia, entonces una banda emergente, con el tema Fiesta en la noche. Ambos proyectos también formaron parte de las presentaciones en vivo organizadas para promocionar el recopilatorio, lo que les dio una exposición adicional dentro de la escena local.

El disco funcionó como una muestra del panorama musical independiente barcelonés de su época, destacando a nuevos talentos junto a propuestas más consolidadas.


 

BARCELONA, UN AMOR DE SWAN

Muchos extranjeros consideran Barcelona como una ciudad de paso, de las de “vemos, un par de días y seguimos ruta”. Y otros tantos, de los que han venido a pasar una temporada corta, se han quedado a vivir aquí para siempre. Nueva York o Tombuctú. A fuerza de estar en todas partes y de no encontrarse nunca en ninguna, Patrick Lemo ha acabado por no estar en ninguna parte y de encontrarse en todas. También ha aprendido que la única manera de soportar las malas costumbres de un país es poder mirar al mar. Un baño de tiempo relativiza todos los males del mundo.

Se trata de saber que si uno se instala en un lugar, lo hace para quedarse y no para seguir el modelo nómada tan extendido en el universo gay. También hay que aprender que un mal disco no justifica el cambiar de local, ni una mala copa el cambiar de país.

Barcelona le interesó desde un principio. Tal vez porque está de camino, y el camino es su vocación. Cuando llegó, no había oído hablar nunca de ella. “Un día me desperté en Barcelona, y aún estoy aquí.” Buenas razones.

Había oído hablar de París, de Londres, de Estambul. Otro descubrimiento de Lemo: no hay que soñar nunca con las ciudades que uno conoce de oídas. Son imágenes que sólo llevan a la frustración. Mejor encontrarlas al azar, de casualidad.

Lemo llegó a Barcelona como quien llega a una ciudad fantasma. Viniendo de París, no hizo caso de sus amigos que le habían avisado del horror. También eso le gustó. Le gusta llevar la contraria.

Se encontró con una ciudad dormida, una especie de sitio arqueológico de todos los mitos. Patrick Bosset también se extrañó mucho de que le gustase. Bosset se encontró con Lemo en el 81. Estaba solo y sin amigos, había acabado de grabar un disco pop que no se llegó nunca a publicar. Recibió una carta de Lemo y se puso a buscarlo por todos los medios. Lo encontró. Fue como una aparición. Se convirtieron en cuerpo y alma, en Swan.

Conocía a Patrick hace bastante tiempo, aunque no me había caído el bonito entonces. Era más bien una cuestión de admiración recíproca por el trabajo de cada uno. No me interesaba su físico, ni a él el mío. El encuentro fue algo fortuito. Lemo había acabado de grabar una canción que se llamaba “Barcelona” y decidió que un buen soporte sería un disco.

Un amigo en común, entonces en EMI, intentó colocar el tema. Se interesaron muchas discográficas, entre ellas Sony Music.

Conocí a Patrick hace tanto tiempo que ni me acuerdo. Su admiración era mutua, estrictamente profesional.

Lemo se ha sentido bien en Barcelona desde el principio. Tal vez porque es una ciudad sin límites. El centro del mundo. Un lugar de paso donde uno puede quedarse sin perder el tiempo. “El mar da una idea de paz.” Su amistad, desde nuestro punto de vista, es un ejemplo de tolerancia. “Patrick es mi mejor confidente. Un hermano. Un psicoanalista.” El amigo ideal. “Patrick es también un poco mi lado femenino. Me dice que no me suicide cuando todo me parece inútil.”

Hemos asistido al dúo desde sus comienzos. Patrick era la afición favorita de los fotógrafos y Lemo, el chico del micro.

Unos días después de grabar el disco en París y tras asistir a su estreno en el Palacio Discos Lemo fundó Marca Alarm—grupo fantasma, él solo—, que tiene la función de lanzar los productos de Swan. Esta “Barcelona” se convirtió en uno de los discos más radiados del año. En Italia incluso fue disco del año. También en Suiza y Alemania.

Pete Sinfield pasó a formar parte del equipo de dirección artística. El ex de King Crimson colaboró también en otros temas del disco.

La imagen de Swan es Swan. El único músico de Barcelona capaz de superar los límites del playback. Patrick no se limita a reproducir las canciones. Las reinventa. Nadie ha podido crear una imagen tan mítica como la suya.

La música de Swan son las canciones. Patrick no impone ni una moda ni una estética. Él es la estética. La música y la imagen. Ha creado un tipo de música sensual, atmosférica. Un estilo a medio camino entre la provocación y la ternura. Una estética completamente alejada de las producciones tecnológicas actuales. Un mundo que no es el de nadie. Sólo el suyo.

Swan no ha sido el típico título de “Barcelona disco de importación”. Lemo escribe directamente en español. Su letra del disco “Barcelona” es un ejemplo de cómo se puede sentir una ciudad sin haber nacido en ella. De cómo se puede llegar a querer una ciudad que no se conoce.

“Si creer en Barcelona es pecado, pues también yo he pecado”
Su estructura estrictamente europea, su clima y su posibilidad de vivir sin estrés hicieron que Swan se estableciera en la ciudad, con una pasión que sólo ha demostrado por una ciudad: Estambul.

Patrick y Lemo no van a cambiar de ciudad. Al menos de momento. “Vivir aquí es fácil.” Patrick lo resume mejor: “Nos sentimos bien en Barcelona. El lugar donde más amigos tenemos. Donde el trabajo resulta más fácil.”

La ciudad les ha aceptado con generosidad. Sin prejuicios. Un verdadero flechazo.

Catalán.

RAMON DE ESPAÑA

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