Ya no quedan muchos leones

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Hay amistades que suponen admiración mutua, compañerismo, complicidad creativa, como cuando se juntan Guillermo Briseño con León Chávez Teixeiro. “Ya no quedan muchos leones” es el resultado de esa unión: un derrame de ternura y coraje, un canto a los diversos aspectos de la dignidad.

León Chávez Teixeiro se define como un rolero, un artista plástico y el ejemplo más claro de cierta manera de hacer que tiene que ver con las historias de los obreros, de las fábricas, de un pueblo, de una manera de ver cómo se va la vida la vida “como la mugre en el lavadero”.

Como productor ejecutivo participa Ricardo Héctor Jiménez, Juan Sosa en la grabación y Aurora Berlanga en el diseño de un disco con ocho temas, siete clásicos de Chávez Teixeiro reversionados con el acompañamiento y corosde Memo.

Briseño cierra grabación con el tema que da nombre al disco “Ya no quedan muchos leones”, una declaración manifiesta de afecto a su carnal, a quien ve poco, en virtud de que Chávez Teixeiro vive en Inglaterra desde hace muchos años y de vez en cuando se da un rol por la ciudad donde nació.

León nació en la colonia Guerrero de la Ciudad de México en 1936. Su padre fue mecánico, participante de movimientos obreros y desde muy joven comenzó a hacer música en las calles, a participar en movimientos de resistencia urbanos y populares. En 1968 participó en las protestas públicas con sus canciones. Luego formó el grupo La Piel, del que se publicó un sencillo.

Luego formaría el Grupo Urbano Pacheco junto a Álvaro Guzmán, Miguel Ángel Díaz «Macondo» y Jorge «Cox» Gaitán. En esa época se relacionó con artistas como Judith Reyes, Los Nakos, Amparo Ochoa, Óscar Chávez y Los Folkloristas.

En los años 70 se involucró en el movimiento de vivienda de la colonia Martín Carrera, y en las siguientes décadas apoyaría otros movimientos inquilinarios y el de los damnificados de los sismos de septiembre de 1985. Su obra musical acompañó otros movimientos musicales independientes y alternativos en México, como el folklore latinoamericano, la canción de protesta, los roleros y la trova mexicana.

La obra de Chávez Teixeiro siempre fue grabada y difundida de manera independiente desde 1974 en que publica “La vieja gorda y callada”. En 1979, la Universidad de Sinaloa editó los discos “Canciones” y “Se va la vida compañera”, reeditados por Discos Pentagrama. En 1989 sale a la luz “La fundición”.

Tuvieron que pasar casi 10 años para que Pentagrama, publicara “De nuevo otra vez”, en 1998. Un disco homenaje, con la participación de varios artistas con versiones de León fue publicado en 2010, bajo título de “La chava de la Martín Carrera”. Cierra la cuenta “Ya no quedan muchos leones”, presentado en el Tianguis del Chopo y en la Escuela de Música del Rock a la Palabra en la Ciudad de México. Un gran disco que merece la pena ser escuchado, chéquenlo en plataformas y en CD, a ver qué les parece. Hasta poco.

Está valiendo… el corazón

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A mediados de los ochenta, el rock de hechura mexicana adolecía de difusión tanto en medios como en disqueras; son contadas las grabaciones que durante la primera mitad de la década estuvieron dedicadas al rock iberoamericano en sellos multinacionales y con posibilidades de difusión.

Desde 1985, discos WEA comenzó a editar un subsello llamado Comrock que supuso un guiño al trabajo de los rockeros mexicanos.

El compilado Comrock supuso un hito del cual queda en la memoria “El Final” de Los Clips, que se mudarían a una carrera de más de 30 años como Rostros Ocultos. Entre las grabaciones relacionadas con ese sello están el Simplemente de El Tri (1984), Pasaporte al Infierno de Luzbel (1986) y Está Valiendo… El Corazón de Guillermo Briseño y El Séptimo Aire (1987).

Comandada por Memo Briseño, esta banda estuvo conformada por Hebe Rosell, Sabo Romo, Juan Carlos Novelo y Octavio Espinoza «El Sopas» (fallecido en 2013) y supuso el séptimo aire en la carrera del músico mexicano. El disco consta de nueve temas con temas imperdibles como el Túnel 29 —un clásico para los ochenteros que escucharon la estación de radio Espacio 59—, Violencia Drogas y Sexo, El Botellazo o La Escena me Traspasa el Corazón.

En esa época Briseño y el Séptimo Aire animan un programa semanal de televisión difundido llamado Espectáculo de la Ciudad en el Canal 13 donde fungía como anfitrión de otros grupos contemporáneos de rock mexicano, lo que marcó una reconciliación con el género que había estado prohibido desde Avandaro en 1971.

Sabo Romo dejaría el Septimo Aire un día para tocar con su nueva banda, una que también modificaría los estándares del rock en México: Caifanes.

A 32 años de la publicación de este material, la Fonoteca Nacional presentará la remasterización del material en una sesión de escucha intercalada con música tocada en vivo y un conversatorio entre los artistas originales de la grabación.

Guillermo Briseño es el director de la Escuela de Música del Rock a la Palabra, quien ha destacado desde hace muchos años como compositor y principalmente como músico, una de las instituciones del rock nacional, preocupado además de música propositiva de que los textos aporten al arte.

El próximo 7 de diciembre a las 19:00 horas, en el recinto ubicado en Coyoacán, los asistentes podrán escuchar a detalle los pormenores de la grabación del disco, buenas rolas y algunos invitados de Briseño. El acceso será gratuito.

Rockanroles en una vitrina

 
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Rockanrolario es un término que significa algo así como agrupación de rockanroles, por lo que los invito a pensar en una vitrina llena de discos. El nombre me lo heredó el maestro y amigo Guillermo Briseño, quien en los ochenta tuvo un espectáculo y una emisión con ese nombre.

Memo lleva 10 años al frente de la Escuela de Música del Rock a la Palabra, ubicada en San Ángel, donde enseña a los jóvenes algo de modales, un tanto de dignidad y mucho de rock del bueno. El proyecto ya comienzan a dar fruto con algunos músicos y cantantes de los que abundaremos poco a poco; mientras, larga vida y ¡salud!

Aunque es un tema a debate, el fondeo ha permitido que el rock independiente florezca. Tere Estrada  recauda fondos para producción de su octavo disco «Un blues en la penumbra»; en tanto, con el apoyo de sus seguidores, Fratta acaba de publicar su «Nubosidad Variable» y lo presenta el 28 de enero en el Foro del Tejedor. Lo acompañan, Gustavo Jacob en la guitarra y Luis Ledezma en la batería. Un día antes, el viernes, La HHH Botellita de Jerez dará un concierto el Foro Bizarro.

Las recomendaciones de la semana: Moltbie que presentó el video de su tema «Cuántico»; el grupo duranguense Cuatro y  Medio regresa a los escenarios con su disco «Todo o nada» del que se desprende la rola «Tercer Acto», y desde Jalisco, el grupo de hip hop Vaquero Negro, estrena «Algo más que acción», chécalos en YouTube.

Luego de muchos años intentar hacer un disco de manifactura propia, un poco desmarcado de La Castañeda, el bajista  José Luis «Pepo» Escamilla, explora su voz en el proyecto Espectravox. Una banda que permite evocar tiempos, espacios, texturas y que en diciembre pasado hizo su aparición pública. La banda cuenta con músicos calados y garantizados como Oz Ortíz en la batería, Pay en teclado, Manu Bass en el bajo. Una interesante banda a seguir durante 2017.  Hasta poco, saludos.

Presentan «Caricia Urgente»

 
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A través de una producción discográfica en la que participan artistas relacionados directamente con el homenajeado, Juan Sosa, «El Oso», logró dar vida a «Caricia Urgente, Celebración a la música de Guillermo Briseño», que fue presentado en la Fonoteca Nacional.
Con la participación de los testimonio de los cantantes, que dieron vida a las canciones que el propio hijo de Memo Briseño arregló para el disco, el 28 de julio de 2015 fue presentado el disco.
Cecilia Toussaint, Hebe Rosell, Betsy Pecanins, Iraida Noriega, Juan Manuel Torreblanca y Guillermo Briseño, en compañía de Ricardo Bravo se presentaron en la casona de Coyoacán para hablar de la producción en la que dieron vida a 14 temas, que no necesariamente son los más emblemáticos en la carrera del músico, pero sí en el afecto familiar de «El Oso» con su padre.
“Este proyecto, realizado con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de Conaculta, se aleja de intereses comerciales y responde a la necesidad de divulgar la obra de un artista con más de 50 años de trayectoria en el rock”.
Los artistas que aportaron para la realización de este disco son Alejandro Lora con el tema «La escena me traspasa el corazón»; Andrés Calamaro con «El eslabón perdido»; Javier Calamaro con «Caricia urgente»; Saúl Hernández con «María de mis alquimias»; Juan Manuel Torreblanca con «Viaje al espacio visceral» y Juan Sosa con «Aquí estoy, vámonos lejos».
Las voces femeninas que otorgan nuevos aires a la música de Guillermo Briseño son Hebe Rosell con «Soy el agua»; Tania Libertad con «Viaje al espacio visceral»; Cecilia Toussaint con «Te quiero»; Sabo Romo con «La gata hidráulica»; Iraida Noriega con «Comparaciones» y Eugenia León y Betsy Pecanins, en compañía de Guillermo Vázquez, con «La pobreza».
“A diferencia de los discos tributo u homenajes con tintes de deuda o de carácter luctuoso,Caricia urgente. Celebración de la música de Guillermo Briseño es una propuesta festiva que reúne a artistas de diferentes generaciones dispuestos a contribuir afectuosamente en este álbum por la admiración y el respeto al trabajo creativo del compositor”, expresó Juan Sosa.