Un diario con fondo musical rockero

 
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La memoria es un terreno fangoso que se articula con lo que deseamos, añoramos o simplemente completamos; en ese oscuro territorio transcurre el Diario Negro de Buenos Aires, de Federico Bonasso, una interesante novela en la que el cantante de El Juguete Rabioso narra la historia de un chavo argenmex extraviado en la ciudad porteña.

“Un Buenos Aires literario, exagerado… el personaje que regresa a esa ciudad quiere reencontrar una serie de promesas la ciudad no le da. Se trata de una ficción literaria tiene elementos autobiográficos.

“Esta novela, a diferencia de la que escribieron nuestros padres sobre su regreso a sus lugares de origen, es el relato de la vuelta de los hijos de exilio; ecos que están contaminados por idealizaciones”.

Sin embargo, esa expectativa alimentada por los románticos relatos familiares se va cayendo de a poco, conforme el sabor de los chocolates Rhodesia se diluye, conforme avanza la búsqueda de la tumba de un amigo muerto recién.

Si “chamuyaramos” lunfardo, señalaríamos que lo que le pasa al personaje es un “kilombo” y el “chabón” no se “banca” aquella ciudad las nueve semanas de estancia, pues aunque se trata de un argentino de nacimiento, es un chilango que habla el español argentino como de los años treinta y no entiende nada de lo que ocurre a su alrededor: el relajo de la burocracia, personajes extraños hallados en cementerios y los gorriones.

“La historia transcurre en el invierno lluvioso, antes de que existiera el chat. El personaje tiene incorporada una síntesis cultural que reflexiona de su argentinidad desde afuera.

“Un hijo de la clase media que se reveló contra la dictadura, a veces pensando que eran los voceros o de empatía de quien tiene garantizadas ciertas cosas, que decidió jugarse la vida para cambiar el mundo”.

El punto de vista del rock en el libro es compartida por el fundador de La Subversión, quien afirma que las bandas argentinas no están aportando mucho en la escena de la música, en comparación con lo que ocurrió en los ochenta; tanto Bonasso, como nuestro personaje, aseguran que otro Spinetta o Charly García, difícilmente volverán a emerger.

Esta semana fue presentado Diario Negro de Buenos Aires, de la Editorial Reservoir Books, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, por los escritores Mariana Hernández y Benito Taibo. El ejemplar está a la venta en todas la librerías del país y si quieren hacerlo interactivo, vale la pena escucharlo con el disco de La Subversión publicado en 2017. Dénse la oportunidad, a ver qué les parece. Hasta poco.

(Video: Norma Fuentes)

El alma secular del rock cristiano

 
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El góspel es una de las músicas que ha permeado en el rock en algunos coros y armonías así como letras que hablan de la divinidad. Algunos artistas han retomado la sonoridad del género que se hizo popular a partir de los años 30 en Estados Unidos para sus composiciones.

Algunas piezas clásicas como la versión de Joe Cocker de With A Little Help From My Friends, es una muestra de la fusión del rock con los coros y el sentimiento del góspel, es decir, el Soul, que además cuenta con elementos del doo-wop y del rhythm and blues.

Este sentimiento fue heredado y transmutado por los artistas iberamericanos que han sabido interpretarlo y adecuarlo a su idiosincracia. Jesucristo Superestrella, en sus versiones en español y en inglés, es uno de los mejores ejemplos de la influencia del sistema de creencias en el rock.

En 1970, Miguel Ríos publicó en España, Despierta, álbum en el que varios temas tienen ese sabor de soul. En Argentina, las letras de Raúl Porchetto, sin caer en un discurso confesional, desde su primer disco han tenido alusiones a temas religiosos.

La Biblia, del grupo argentino Vox Dei, fue lanzado en 1971 y es consideraro una de las primeras óperas rock en castellano. El tema Génesis fue versionado por Soda Sterero en su Unplugged de Mtv en los noventa. En México, alguna alusión a Cristo, se puede escuchar en Caminata cerebral de Love Army, un clásico de los 70.

Desde su nacimiento el soul sufrió un proceso secularización que se vio refejado en canciones de los clásicos del rock. Sam Cooke, Ray Charles, Otis Redding y James Brown son considerados comúnmente y a grandes rasgos los pioneros del género, que ha sido tomado por el mundo entero.

A la par, bandas interesantes de todos los géneros de rock en todos los idiomas han participado en una corriente, esta sí confesional, de música cristiana, con interesantes resultados.

Esta santa semana se rematan libros en el Auditorio Nacional, ahí se presenta el asqueroso pop de La Subversión, con algunas rolas de El Juguete Rabioso como invitadas, a las 18:00 horas, todavía con el horario de invierno, no olviden caerle al toquín y adelantar su reloj a partir del domingo. Como dicen Los Secretos, Nos vemos en abril, descansen. Salud.