S7N abre la puerta a la libertad

 
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Unos 100 internos del Reclusorio Norte esperaban con desesperación el cierre de la gira del grupo metalero S7N.
Sus rostros reflejaban la dura vida tras las rejas. La música sería la única vía de escape –al menos unos minutos– de su situación, al lado de los Apóstoles del Metal.
A un mes de iniciada, la gira denominada “Sin Barreras”, que tuvo como objetivo visitar todos los centros penitenciarios de la Ciudad de México, llegó a su fin.
En la aduana, los custodios de forma amable pero enérgica, hacían pasar por un estricto control a los medios que acompañaron al grupo. Celulares, lentes oscuros, gorras e identificaciones con fotografía estaban prohibidas.
Una marca indeleble fue puesta en el antebrazos de todos para tener un control aún más severo. La segunda revisión se dio frente al área de gobierno, donde se revisó la marca indeleble en el antebrazo.
En el patio ya esperaban parte de los internos. Un lugar asignado para los visitantes, separados de la población por una pequeña cerca. En el ambiente, una especie de curiosidad e incertidumbre de cómo reaccionarían los internos ante el grupo se observaba.
Dos bandas “locales” —conformadas por internos— serían las encargadas de poner el ambiente. El lugar se empezó a poblar a la llegada de los internos del módulo de máxima seguridad.
La espera para ver tocar a S7N fue amenizada por canciones del TRI —la banda liderada por Alex Lora que tocó en los 80 en prisiones de la capital del país—.  “Niño sin amor” y “Las piedras rodantes” pusieron el toque liberador para que la población empezara a disfrutar. Cantaban para evadirse. Se sentían libres por momentos. La espera terminaba y los primeros riff metal empezaron a sonar.
“Venimos a pasarla chingón, a disfrutar, a echar desmadre”, los incitaba el vocalista, Mauricio Canto, “Mao”.
De pronto el ánimo se tensó. A los primeros esbozos de armar un “slam” por parte de los internos, los custodios, dejando sus lugares, fueron a calmar los ánimos de los reclusos; fue por unos minutos, un inhibidor para aquellos que se dejaran llevar por las notas pesadas de S7N.
“Mao” bajó del templete para mezclarse con los presentes para tocar su guitarra. La población enloqueció y empezaron un circulo a su alrededor, cuidado por los propios internos de que no fuera a recibir algún empujón o golpe.
A partir de ese momento la energía, el sentimiento de libertad desbordaba en cada canción. Brincos y cantos de libertad. Cada preso, entendía las rolas a su manera disfrutando. “La música es algo pa’ aliviarnos, nos da alivio, tranquilidad”, comentaban los internos.
Al termino de casi dos horas de metal, los integrantes bajaron a abrazarse, a brincar con la banda. A darse un tiempo para firmar camisetas, para platicar y convivir con la banda pesada del llamado “Reno”.

Texto, Fotos y Video / Martín Legorreta P.


«#SinBarreras»

From S7N. Posted by Rockanrolario on 8/31/2019 (16 items)

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