Se rompió la botella; hasta siempre Armando Vega-Gil

 
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¡Gracias!

Cuando la mañana del martes Paola Flores, manager de Botellita de Jerez, anunció el final definitivo de la banda, se cerró también una época en el rock mexicano: 36 años de una manera de vivir la música desde el filo gracioso, nacionalista, ocurrente, guacarrockero.

Armando Vega-Gil decidió quitarle la vida a la botellita, en medio de una revolución feminista que marca el sino de los nuevos tiempos. Músico, poeta y loco, Armando, con sus 64 años a cuestas, a imagen y semejanza de los artistas del Renacimiento, destacó con su música, con sus poesías, con sus aportes a la cultura mexicana de los últimos 40 años.

Inició en la música en 1975 con Canek, un grupo de canto nuevo que tocaba en las míticas peñas. En 1983 y hasta el final fue el bajista de las dos alineaciones de Botellita de Jerez. También participó un tiempo en el Palomazo Informativo al lado de Fernando Rivera Calderón. Guionista, poeta, fotógrafo y escritor, Vega-Gil publicó 32 libros en diversos géneros.

Armando Vega-Gil y su Ukulele Loco fue un espectáculo escénico multidisciplinario para niños en el que mezclan canciones vueltas libros, libros vueltos canciones, un disco tangible, gráfica in situ y videos animados. El poeta vivió en consecuencia con su formación política: disrruptivo, izquierdoso y transgresor. Según su propia carta tomó una decisión “consciente, voluntaria, libre y personal”.

Según el Inegi, en 2015 hubo 6 mil 291 muertes autoinfrigidas; es decir, unos 17 diarios; 81.3 por cienrto de ellos (5 mil 116) fueron cometidos por varones. Se estima que dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresión y que los parientes tienen un riesgo más elevado (hasta cinco veces más) de padecer tendencias al respecto.

El suicidio de Armando está relacionado con una publicación en #MeeTooMusicosMexicanos en que fue denunciado de manera anónima por una joven quien lo señaló de acoso cuando ella tenía 13 años. En la cuenta han sido mencionados músicos como Exaél Salcedo (URSSS Bajo El Árbol) o Alex Otaóla, quienes ha respondido a los cuestionamientos. Sin embargo, también ha surgido una campaña contra la denuncia anónima de estos casos, que por cierto van más allá del ámbito musical.

Yanelli N de 24 años de edad fue violada en dos ocasiones: la primera en un taxi colectivo y la segunda a modo de represalia frente a su hija de dos años. La mujer reconoció a uno de los dos violadores y se giró una orden de aprehensión que condujo al agresor a la cárcel. En octubre de 2017, dos hombres ingresaron a su casa, la golpearon, ataron y violaron frente a su hija de dos años, además de tatuarle con una navaja en el pecho la palabra “puta.

Sus datos fueron filtrados a la parte contraria por el propio abogado defensor que le proporcionó la Fiscalía General de la República (FGE). Las amenazas mediáticas y en sus redes sociales fueron reportadas a la FGE para que se le proporcionaran medidas cautelares, las que fueron implementadas un corto tiempo y luego suspendidas.

La obra de Armando Vega-Gil ha trascendido al hombre. El artista siempre será recordado por sus méritos, como un hombre del Siglo XX. Pero estamos en el XXI y la revolución que nos plantean las mujeres –en lo que los teóricos han llamado la Era de la Información, donde las batallas se luchan en terrenos comunicativos– nos debe obligar a los varones a replantearnos nuestra relación con todas y casa una ellas, en todos los terrenos y en todos los momentos. La pregunta no es para el Me Too; es para los varones: ¿cómo te vas a presentar la próxima vez que quieras acercarte a una mujer? Hasta poco.