Vigmika vivirá por siempre

En el escenario de aquel bar la batería se quedó como novia de pueblo: “vestida y alborotada”. Jamás la volverán a acariciar los “hermanos de rock”. Los invitaron a una tocada más allá y como ellos nunca se negaban a echar un buen palomazo se adelantaron a calentar el ambiente.

Pudieron ser Coda, Branda o…, pero eligieron un camino distinto. La banda del bar se expone a los gritos, a las mentadas, a que aquel no le guste la forma en que ejecutó a Mötley Crüe o AC/DC, a que no le paguen, a que cierre el bar o que no los requieran más por cambio de administración. Es el rock, casi invisible que sirve de acompañamiento a la borrachera o al ligue.

Vivir del rock y para el rock, llegó a decir Manuel, quien en un momento dejó toda clase de vicios para centrarse en los que más amaba: tocar rock. Junto con su inseparable Zamy, tras 20 años de camino decidieron, ahora sí, tocar sus propias rolas. El camino era difícil. En ese tiempo vieron florecer y decrecer una escena. De pronto sus propias versiones de rolas que en su tiempo rifaba ya eran oldies.

La primera grabación, Hard Live Nigths, es una joya de lo que el trabajo de 20 años tocando rolas clásicas puede dejar. Ardiendo en rock es el legado que Vigmika ­–iniciales de las siete mujeres más importantes que conocieron­– nos deja para recordar a los buenos amigos, porque en aquel bar se extrañará a esas personas que trabajaban como músicos, como videoastas, como emprendedores.

Como buenos músicos, los Vigmika tenían un proyecto alternativo: DSMDR, donde efectivamente buscaban, mediante la música mostrar todas las fantasías que supone el desmadre. ¡Qué solo dejaron al Charrito, su cantante!

Durante los últimos años iban cada fin de semana a San Luis Potosí para tocar en un bar. Los lugares en la Ciudad de México no pagaban bien, en algunos casos estaban cerrando o cambiando de giro, así es que decidieron explorar nuevos territorios, donde no les iba mal.

La mañana del sábado la noticia estremeció a buena parte del gremio rockanrolero: en un accidente automovilístico fallecieron Manuel, Zamy y Chaps, su reciente socio. Se estrellaron con un tráiler en la carretera federal a San Luis.

En honor a ellos romperé varios hábitos profesionales, como escribir en primera persona o en este silencioso bar tomarme un trago mientras trabajo. De fondo pondré Cuando te extraño, una rola de Vigmika, mientras brindo por la trascendencia de los buenos amigos. Apártennos un lugar para verlos en ese toquín al que se adelantaron. ¡Salud! Hasta poco.