0 Me late
¡Gracias!

La mujer tomó asiento a mi lado y me indicó su destino señalando un mapa con una cruz dibujada (era un hotel de una calle aledaña a la Gran Vía). Ella no hablaba mi idioma ni yo el suyo; tampoco hizo falta.

Accioné el taxímetro, metí primera, metí segunda, metí tercera y al meter la cuarta marcha mi dedo meñique rozó sin querer su mano. La mujer, en lugar de distanciarse, acercó también su meñique y se dejó rozar apartando su mirada hacia la calle, tal vez para evitar mis ojos o…