0 Me late
¡Gracias!

La mujer de treinta y pocos, cabello ondulado y gafas de pasta, lucía una mancha verde, como de césped, en la rodilla derecha de su pantalón vaquero. El resto de su ropa parecía impecable: limpia y sin arrugas. Sólo llamó mi atención esa mancha en la rodilla derecha de su pantalón, y su mano posada encima no por casualidad, pretendiendo taparla; se notaba forzada la pose. Sin duda ella era consciente de la mancha. No se sentía cómoda ya fuera por el motivo de esa mancha, o bien por…