0 Me late
¡Gracias!

Supuse que habrían quedado ahí mismo, en la Puerta del Sol (donde siempre quedan los nuevos, los distantes), escasos minutos antes de tomar al fin mi taxi. Él tenía la cara más roja, por el frío, que ella. Sin duda a él le tocó esperar.

Recreé la escena:

Nada más verse y reconocerse por las fotos del Facebook, o del Meetic, se habrían dado dos tímidos besos en las mejillas:

– ¿Qué tal?

– ¿Llevas mucho esperando?

– Na. Acabo de llegar – mentiría él.

– Hubo una avería en el…